viernes, 1 de noviembre de 2013

Sensualidad

Sus miradas se cruzaron por fin. Hacía mucho tiempo que deseaban que llegara ese momento. No podían dejar de mirarse fijamente a los ojos, con las manos entrelazadas y temblorosas de la emoción.
Habían deseado tanto que llegara ese momento!
Pidieron al camarero dos Coca-colas y encendieron un cigarro. Era Otoño en Asturias, hacía frío para estar en la terraza, pero los nervios las hacían estar acaloradas.
Una de las manos acarició la cara de la otra muchacha. Estaban muy nerviosas. Se les atropellaban las palabras al hablar.
Una de las chicas acercó lentamente su cara a la de la otra chica y sus labios se unieron en un beso dulce y temeroso, lleno de ternura y nerviosismo. Poco a poco se fue volviendo cada vez más apasionado, y se dieron cuenta en ese mismo instante que ya no se separarían jamás.

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